74 ANOS SEN MIGUEL HERNÁNDEZ

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UN RAIO ENTRE DOUS ÚTEROS

se hundió en la noche el niño que quise ser dos veces.

Miguel Hernández

 

A túa vida foi raio entre dous úteros

un raio que encendía conciencias e xasmíns,

unha luz que esporaba ata o galope

o cabalo do tempo que outros agora viven

para chegares cedo e tarde a un novo útero,

o de pedras e reixas,

matriz que impide o sono

para que desde o soño non volvas cara atrás

buscando días prácidos en que atopar labercas,

a risa e mais o choro dos meniños,

co seu sangue inda novo cal xeada,

libre como un barbeito de papoulas,

e a árbore tallada dun corpo de muller.

 

Moraches o primeiro,

útero e casa propia

agro interior de trigos e de olivas,

salón de espera –terra e poesía-,

carne central de todo canto existe

dunha única saída cara ao mundo,

o niño ao que se acode por azar

que gobernan urxencias amorosas.

 

Ao segundo chegaches cando ao aire

lle voaron as plumas entre balas

que ocuparon a branda fantasía,

cando as mans se pecharon nos seus puños

e a luz quedou ferida.

 

Deste útero, Miguel, xa non naciches.

 

 

UN RAYO ENTRE DOS ÚTEROS

 

Tu vida ha sido un rayo entre dos úteros

un rayo que encendía conciencias y jazmines,

una luz que espoleaba hasta el galope

el caballo del tiempo que otros ahora viven

para llegar temprano y tarde a un nuevo útero,

el de piedras y rejas,

matriz que impide el sueño

para que en el ensueño no camines atrás

buscando días plácidos en que encontrar la alondra,

las risas y los llantos de los niños

con su sangre aún joven como escarcha

y libre cual barbecho de amapolas,

y el árbol torneado de un cuerpo de mujer.

 

Habitaste el primero,

útero y casa propia,

campo interior de trigo y aceituna,

salón de espera -tierra y poesía-,

carne central de todo lo existente

de una sola salida cara el mundo,

el nido al que se llega en el azar

que manejan urgencias amorosas.

 

Al segundo llegaste cuando al aire

le volaron las plumas y las balas

ocuparon la muelle fantasía,

cuando las manos se volvieron puños

y la luz quedó herida.

 

De este útero, Miguel, ya no naciste.

 

 

En “4 del 27″. Revista de poesía ZURGAI,  Xuño de 2010

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